La radio que siempre soñé

Llegó el final de la temporada en las radios en las que he estado colaborando desde febrero. No ha habido llantos, ni tristezas, si no la absoluta seguridad de haber desempeñado mi labor todo lo mejor que he sabido y podido, que, sinceramente, creo, no es poco; me he sentido como en casa, me han tratado como si fuese un compañero más en dichas empresas, lo cual hace que crea en mi profesión más que nunca y en la gente que forma parte de ella, que lucha un día tras otro para permanecer en primeras filas del batallón. A ese valiente grupo sólo puedo dar las gracias por confiar en mí, como periodista del Centro de Patrimonio Inmaterial Almeriense y Fronterizo, para que el que también colaboro desde su creación, y a quienes escucharon nuestra propuesta en el momento que más lo necesitábamos.

No quiero parecer pretencioso, ni nada por el estilo. Para mí, ha sido un auténtico placer dar voz a quienes han dedicado su tiempo a alguno de los miembros del Centro de Patrimonio, para contar datos interesantes sobre la tradición oral, que es la memoria viva de los pueblos que habitan la tierra, o, simplemente, cuando nos han escuchado y leído desde sus casas.


Es cierto aquello que dicen: la radio está envuelta con una magia que la hace absolutamente especial. Cada vez que he pisado los estudios de las emisoras locales en las que he colaborado, me he sentido dichoso, feliz, y el mundo se ha parado al otro lado, mientras hacía lo que más me gustaba, contar historias a través de las ondas.

Ahora comprendo eso de "la radio amiga". Por supuesto que lo es, dado que te acompaña al lugar que vayas y, en mi caso, me brinda la oportunidad de llegar a cada uno de los sitios desde los que nos habéis escuchado alguna vez.

Multitud de gracias. ¡Hasta la próxima!

0 comentarios:

-->