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Del pensamiento al hecho: "Obras son amores y no buenas razones"

Hay días en los que todo parece ir demasiado rápido, pero también otros en los que sucede lo contrario; nada se detiene, pues fluye con una velocidad que depende de millones y millones de variables posibles. En este momento, por ejemplo, el lavaplatos de mi cocina emite un sonido similar al de varios soldados que caminan al mismo paso, como si, de una manera u otra, quisiera darme la razón en aquello que digo. "Plas, plas, plas, plas", pudieran ser las palabras con las que reflejar tal caminata vespertina.

Es curioso cómo, a veces, pudiendo hacer tanto, dejamos la vida pasar y no movemos cualquier dedo, ni un poquito; preferimos conformarnos y dejar que esta nos sorprenda, cuando en realidad hemos de ser nosotros quienes llevemos el rumbo del barco, pues seguro que se dan las condiciones adecuadas para que así sea.

Compré un cuaderno parecido a los de la marca Moleskine, sólo que en este puede leerse "London" y viene acompañado de un mapa de dicha ciudad y de varios datos de interés para la persona que los necesite en una estancia en Inglaterra; por un momento, viajo a ese punto con la imaginación, mas luego me digo que sería mejor estar escribiendo estas líneas muy lejos del continente europeo, quizás en algún punto donde la realidad de los días no genere desconcierto, un lugar en el que nada, ni nadie, nos impida realizar cada sueño que nos hayamos propuesto realizar. 


 
Viajar con la mente, en cierto sentido, es otra manera de no estar quieto, pues te sientes capaz de ir más allá de lo que dicta tu imaginación - por contradictorio que parezca - , aunque de primeras sólo resulten ser simples y, aparentemente, vagos pensamientos que circulan una y otra vez por tu cabeza; el peligro de las palabras es aquel que puede provocar que estas se agarren al papel con fuerza, hasta el punto de no poner en práctica lo que se pretende reflejar por medio de ellas. No obstante, todos, en mayor o menor medida, disponemos de impulsos vitales y con ellos somos capaces de cambiar el sentido de la gravitación de nuestra existencia. Sólo basta con estar dispuesto a conseguirlo y no dejar de luchar nunca, hasta que así sea.

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