¿Qué pasa con la privacidad? ¿Qué manía tiene la gente de decir que esto o lo otro no debería publicarse? Todos reímos, lloramos, cantamos, amamos, gritamos o sentimos en la vida, en la “real ”, y no es tan diferente cuando dichas cosas ocurren en la Red. Hay quien comete errores en la vida sin pantallas, como también pasa que es vanagloriado por una cosa u otra, por lo que es absurdo estar encorsetados aquí y allá, no poder expresarnos libremente, elegir escrupulosamente cada imagen que subimos al Facebook, cuidar cada palabrita que escribamos en Twitter, Google + o donde sea.

Me parece ridículo y me molesta cada vez que alguien entra en el mismo debate conmigo, cuando quizás esta persona ha compartido o dicho cosas peores cara a cara. ¿Qué pasa con la privacidad, señores? Que yo no voy a vender mi vida a nadie, no hablo de nada extremadamente privado a través de las redes (aunque me he dado esta licencia alguna vez), todo lo más que hago es compartir mi felicidad o mandar a la mierda a alguien que me puede estar molestando por algo – dependiendo del grado de confianza, del contexto u otros aspectos -.

¿Qué pasa si, por ejemplo, tengo un día de perros y comento algo, o bien, no estoy cómodo con un tema concreto? ¿Es tan terrible decirlo, aunque sea con cortapisas? ¿Qué pasa si, también por ejemplo, estoy enamorado y quiero que el mundo entero lo sepa? ¿Estoy cometiendo un delito que me impida pisar un sitio dado, o bien, puede pensar alguien que soy el peor ser humano del mundo? Por Dios, ¿qué tiene de malo? Hemos entrado en la dinámica tonta del miedo, en la de estar continuamente controlando cualquier acción y, la verdad, desde varios frentes vienen las balas, cuando deberíamos entender que la Red es la mejor oportunidad que tenemos para conocer al ser humano, en vez de ser un arma con la que arrojar desconfianza sobre nuestra persona.


Alguien pedía que no subiera ninguna foto de ella a Internet hace no mucho tiempo. Su motivo, el cual me pareció muy respetable y pienso que no me lo tenía que haber dado, era que no quería verse con el tiempo en una imagen u otra, que su vida iba más por otros derroteros; he de reconocer que de primeras me chocó esa actitud, dado que no entiendo que en la vida debamos ir con tantísimo cuidado, pero sí comprendería que, por una cosa u otra, no se le pueda ver en un sitio concreto y en un momento determinado.

Todo el mundo ha tenido malos trabajos, desamores varios y amistades fallidas, como también pasa que habrán vivido experiencias que no les ha llenado por completo y no es tan disparatado decir esto o lo otro por aquí o por allá, aunque diferente es hacer uso de calificativos, o bien, hacer un menosprecio de algo o alguien. Eso, obviamente, da muy mala imagen y nos deja en tela de juicio – seguro que a más de uno/a le ha pasado -; durante muchos años he estado haciendo podcast y también he escuchado muchos programas de este tipo, por lo que conozco el caso de un podcaster que, en pleno uso de sus facultades, a través de un episodio, dijo algo que no tenía que haber comentado y perdió un trabajo, ya que uno de sus oyentes habló sobre él a un jefe.

Desde luego, hay muchas maneras de hablar de las cosas, sin que nadie se vea perjudicado, ¿no? Pero pienso que estas, detrás del micrófono, también se pueden controlar, ya que, por lo general, todos deberíamos tener una base moral que dictamine bien hasta dónde sí y hasta dónde no podemos llegar. Incontables veces he escuchado aquello de “esa persona se encuentra muy sola y por eso hace o publica esas cosas en Internet”. No, no siempre es por eso, ni se necesita la aprobación de nadie, si no que a veces nace de ella un deseo irrefrenable de comunicarse con el mundo, de dejar su impronta, ya sea por medio de un tweet, una imagen o un podcast, y eso es algo que algunas personas no pueden comprender, simplemente porque no lo han sentido, o bien, porque entienden Internet de una manera muy diferente a otras. De hecho, he de confesar que, personalmente, me da lo mismo tener muchos likes, retweets o descargas en esta información que comparto y no me siento en la obligación de responder todos los comentarios que se puedan hacer al respecto (eso tampoco me convierte en una mala persona, ¿verdad?).

Si comparto o digo algo, lo hago porque me apetece y no espero que estés de acuerdo o te guste todo, puesto que cada persona es un mundo. Bueno, pues así son las cosas y así se las hemos contado, como dijo aquel. Y tú, ¿qué opinas al respecto?

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