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Quizás lo haga

"Quizás lo haga", son tres palabras con las que estoy familiarizado. Cada día me persigue la idea de escribir, una necesidad que lleva acompañándome desde que tenía poco menos de 15 años. "Tal vez sea hoy cuando me ponga delante una hoja en blanco y suelte esas palabras que siempre he querido plasmar", me repito en tantos momentos. Sin embargo, últimamente hay algo que me lo impide..., llámalo apatía, tristeza, desamor o como te plazca. Si quieres, y para que se adapte a la actualidad, puedes ponerle el nombre de "crisis", por qué no.

Es curioso cómo unas simples sílabas pueden reflejar tantas verdades, más si, en vez de leerlas, las escuchamos. La magia de las palabras.
Millones y millones de bellos, temibles o corrientes mensajes, repletos de sustantivos, decorados con adjetivos y adverbios, se transforman en flechas que, bien impulsadas, son capaces de terminar en el centro de la diana. Pero también hay palabras que, si no las conduce el cartero a su destino, "se las lleva el viento".

Aunque le dé a uno cierta serenidad el tener una coletilla a la que aferrarse, como la que señalaba al principio, el oficio del que escribe es, sin duda alguna, uno de los más exigentes. No sólo has de hacerlo decentemente, si no que es casi obligado coger el arco diariamente para no perder las buenas prácticas de tirador; parece tan fácil como difícil es, puesto que, cuanto más acostumbrados estamos a teclear en diferentes dispositivos, menos lo hacemos sobre un papel. ¿Por cambios de hábitos? ¿Comodidad? ¿Crisis? No tengo ni idea. No obstante, siento absoluta seguridad al decir que las palabras son cada vez más vitales en nuestro día a día y, por tanto, es necesario conocer el impacto tan grande que pueden generar en cada uno de nosotros, ya sea al hacerlas llegar en un sobre o por medio de las diferentes conexiones que existen.

Una vez me recordaron una cita de Serrat, la cual rezaba algo así como "me gustan más las voces de la calle que las del diccionario", y es un buen ejemplo para demostrar que cada cual, en mayor o menor nivel, lleva un comunicador por dentro. Por ello, no debería pasar un sólo día en en el que ese "quizás lo haga" se convierta en el enemigo de uno mismo, máxime cuando tenemos tantos buenos mensajes que hacer llegar a quienes más queremos. Comienza hoy que es tu día.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo creo, que al igual que has puesto en la última frase, "comienza hoy que es tu día"...
Eso puede significar que no tienes que esperar a una época específica del año para plantearte algo, en este caso escribir, ni tienes que pensar que será algo formal y serio.
Yo por ejemplo escribo cuando me sale de dentro, aunque sean cosas inconexas, para mí tienen sentido...
Porque hay momentos o situaciones que hacen más fácil que reflejes lo que llevas dentro, en cambio, otras muchas veces sentimos un cúmulo de cosas(sentimientos,pensamientos), que unas simples palabras no pueden expresar.
Así que te animo a que escribas sólo cuando sientas esa verdadera necesidad, ya que las situaciones muchas veces pueden entenderse cuando los reflejamos con palabras si estamos inspirados para ello.
Ánimo y sigue escribiendo :)

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