Perdóname,
no quiero hacerte daño.
Mando señales de humo
desde hace tanto
para seguir soñándonos.

No pretendo que te vayas,
entiende que tengo 
espinas en el pecho 
y cada día te echo de menos.

Perdóname,
si a veces deseo ser viento
y filtrarme a mi antojo
por tu cabello,
que las tormentas
ya no traen la calma
a este mundo incierto.

Estamos 
en una calle sin salida,
cansados de dar fuerza
a este corazón
que pierde vida, 
que salvamos en cada despedida.

Post a Comment: