Perdóname, no quiero hacerte daño. Mando señales de humo desde hace tanto para seguir soñándonos. No pretendo que te vayas, entiende ...

Perdóname

Perdóname,
no quiero hacerte daño.
Mando señales de humo
desde hace tanto
para seguir soñándonos.

No pretendo que te vayas,
entiende que tengo 
espinas en el pecho 
y cada día te echo de menos.

Perdóname,
si a veces deseo ser viento
y filtrarme a mi antojo
por tu cabello,
que las tormentas
ya no traen la calma
a este mundo incierto.

Estamos 
en una calle sin salida,
cansados de dar fuerza
a este corazón
que pierde vida, 
que salvamos en cada despedida.

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