Yo no me avergüenzo de ti. Creo en el derecho que tienes a pedir un mundo más justo, en el que no haya mentiras y manipulación alguna, en el cual tu palabra tenga tanto poder como las que emplean quienes te hablan desde detrás de un atril. Yo creo en ti, más allá de esas premisas vagas de las que se hace uso para enjuiciar a quien tan sólo quiere que, en la sociedad en la que vive, haya una mayor transparencia. 

No sé si realmente estamos o no dentro de una máquina del tiempo, la cual parece ir de un lado a otro de la vida. No pienso que estemos en una nueva primavera, por mucho que las imágenes se repitan. Simplemente, todo el mundo tiene derecho a mostrar su contento o descontento hacia la sociedad "democrática" que habita.

No, no me avergüenzo de ti, siempre y cuando no conviertas tu lucha en un virulento ataque hacia quienes tienen más poder que tú, ya que tampoco comprendería que golpeases a quien estuviera a tu mismo nivel. Una palabra puede más que una ostia bien dada, más que un cóctel molotov lanzado desde la posición desde la que tu mundo se ve más pequeño. 

Es evidente que no son buenos tiempos y que, por ello, estamos desilusionados. Seguro que, en este momento, hay personas felices en muchos puntos del país, pero también hemos de entender que otras están viviendo una cruenta situación y es comprensible que se empeñen, a toda costa, en manifestar el temor a que, por decirlo de una forma poética, el cielo se les venga encima.

Yo no voy a hacer bromas sobre esto, no voy a comparar un momento vivido con otro, pues no sería justo tratar los hechos de forma tan criminal. Lo que sí te voy a decir es que, estés donde estés, yo creo en tu lucha, en aquella en la que lo único que pidas es que la mentira, que parecen los hilos con los que nos mueven quienes tienen más poder, no se convierta en un agua estancada que lo único que consigue, pienso, es enturbiar más los ánimos de cualquier ser humano. 

Yo no me avergüenzo de ti. Lucha por lo que debas luchar, si realmente lo crees necesario.

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