Hoy quiero subrayar unas palabras de Sebastián Oliva, presidente de la Asociación de Podcasting: “un podcast es una cápsula de información y emociones”. Tal cita ha surgido en torno al inesperado fallecimiento de Víctor, el reportero de Las cosas curiosas, quien ha dejado una profunda e imborrable huella en la historia del podcasting.

Esto no es radio, ni tiene por qué serlo. Te hablo desde mi podcast, desde una habitación cualquiera en un punto insignificante del mundo. Me dirijo a ti con la firme convicción de saber que mis palabras van a producir un efecto -ya sea positivo o negativo -.
No es radio, no, y ni siquiera me importa que no lo sea. Llevo pocos años estudiando todo lo relacionado con la comunicación, pero te puedo asegurar que los contenidos, las formas y los sentimientos no tienen lugar de igual manera en radio que en podcast, puesto que el canal los determina casi por completo.

Igual los podcasters no tenemos las mejores voces del mundo, lo mismo no somos personajes de élite y nunca tendremos un Ondas en nuestra posesión, pero una cosa muy clara es que el sonido es nuestra fortaleza y, a la vez, una casa para aquellos que quieran sentirse guarecidos. En el momento en el que nos insultan, en el que se nos ataca y en el que nuestra voz parece no valer para mover un poquito el mundo, hemos de ser fuertes y hacer lo posible para demostrar que no sólo la voz es el arma más segura, sino también nuestro corazón.

No es radio, no, ¿qué demonios importa? ¿Acaso no podemos ser capaces de traspasar fronteras, de erigirnos frente al mundo y depositar nuestra valía en cualquier punto geográfico? ¿Por qué la gilipollez que se han inventado algunos de profesionalizar el podcast para convertirlo en un negocio absurdo que lo corromperá por completo? Si un día pasa eso, espero que al menos haya alguien que, cuando se ponga frente al micrófono, no tenga miedo a exponer sus sentimientos y hablar como le plazca.

Estamos de acuerdo. No es radio y repito que no tiene por qué serlo. No hay necesidad de venderse al mejor postor para que crezcan las descargas, ni tampoco es necesario que todo el mundo escuche podcast. Lo verdaderamente importante es que aquello que hagamos tenga sentido para nosotros y, de paso, para otras personas. No pasa nada si no todo el mundo está dispuesto a prestarnos un poco de atención.

Ignora de una vez esa tontería de que un podcast ha de sonar como cualquier programa de una prestigiosa emisora de radio. El sonido no es una marioneta manejada al antojo de aquellos que tienen dinero, es también una tierra desconocida en la que cualquier persona puede plantar su bandera en forma de palabras. Si hay gente que no comprende esto, igual es hora de que olvide que no está escuchando un programa de radio.

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