Home » » Diario de Café y noche: El Camino

Diario de Café y noche: El Camino


Un día, sin saber muy bien el motivo, mira aquello que le rodea y empieza a blasfemar. Observa los ojos de los demás y cree ver lo que piensan, así que, vuelve a enfadarse; entra en una cólera imparable que le hace mandar casi todo a la mierda. No sabe, no busca, no pretende, no intenta solucionar todo aquello que, en ciertas ocasiones, está en sus manos. Vive sin vivir y desaconseja a cualquiera pasar por su camino, pero tampoco se empeña en desandar y ni siquiera, para que no le sigan otros, borra las huellas. Simplemente, prefiere vivir en ese teatro en el que considera que todo le va a ir mejor. Es la persona protagonista de cuanto sucede allí dentro, ¿por qué cambiarlo?

Para en el camino y ve pasar a la gente. La observa indiferente, ya que, para esa persona, nada ni nadie va a parar para preguntarle si necesita cualquier cosa, una ayuda para seguir por el camino o lo que sea. Por fin cae en la cuenta de cómo el mundo es un lobo que se alimenta de los seres humanos débiles y sabe que tiene que levantarse, que tiene que luchar, enfrentarse a cualquier obstáculo y cuidar su piel de esas emociones que, alguna vez, se le han clavado, como si de espinas de una rosa se tratase. Y sabe que es complicado, lo conoce muy bien, pero no se rinde.

Debe disculpas a muchas personas, a tantas que ni recuerda la cuenta a ciencia cierta. Es consciente del daño que provocan algunas emociones y de cuánto ha de soportar para que no le afecten tanto; se empeña en hacer callar aquellas razones que, como si fuesen piedras, golpean su cabeza con una tremenda fuerza para que espabile de una vez. De todos modos, ha aprendido mucho a lo largo de ese camino que una vez encontró y está dispuesto a pedir perdón, a mirar desde otra perspectiva la vida, a analizar con detenimiento los motivos que le han llevado a comportarse, digámoslo claro, como un ser ridículo e indeseable.

Es una persona luchadora, está claro, y, anteriormente a convertirse en tal cosa, le han dicho que errar es de sabios, pero se ha equivocado tanto..., ha escrito tantos y tantos poemas con los que creía que así se iba a sentir mejor, ha empeñado tanto y tanto tiempo en descubrir el modo de transformarse en un ser seguro y sin muros que saltar...Ese el camino, le dicen, esa es la verdadera razón por la que merece la pena seguir hacia adelante y no detenerse a la primera; es la única forma de convencerse de cómo, más allá del horizonte, hay tierra firme que pisar. Esperemos que nunca se le olvide...

0 comentarios:

-->