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El peligro de las redes

La comunicación puede ser muy peligrosa, ya que, a veces, recibimos mensajes que están cargados de falsedad. Desde hace años, la historia de una chica, la cual se fue a casa con un desconocido que le robó los riñones tras meterla en una bañera con hielo, circula por Internet, aunque también hay muchísimos otros relatos en los que los personajes parecen salidos de una película de Alfred Hitchcock.

Fotografía: Find your search

Tengo 25 años, soy muy internetero y me gustan las redes sociales; en ellas recibo, en ciertas ocasiones, eventos que, a pesar de poner los pelos como escarpias, no dejan de versar sobre historias ficticias, como la de la chica de la bañera, y que son conocidas como “hoax”.

“Un bulo (en inglés hoax) o noticia falsa es un intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real. En el idioma español el término se popularizó principalmente al referirse a engaños masivos por medios electrónicos, especialmente Internet”, es la definición que ofrece la Wikipedia.

El ser humano tiene algo muy bueno – entre otras cosas, por supuesto -, le gusta compartir, pero cae en el error de extender ciertas mentiras; le fascina que miles de personas vayan contando sus historias, de un lado a otro del mundo, y muchas veces no se para a pensar qué consecuencias pueden llegar a tener sus acciones.

Más de 10.000 personas “van” – según la jerga de la Red social en cuestión – al evento en el que se cuenta el relato de la chica a la que le han quitado los riñones en la bañera.

Entre otras cosas, en el evento de la “noticia” – muy mal redactada, por cierto – pone lo siguiente:

“Lo único que Sandra. así es el nombre de la chica, recuerda, es que despertó totalmente desnuda en una bañera totalmente llena de agua y hielo. Todavía sintió los efectos de la bebida, entre su borrachera recuerda que le dolia mucho la espalda. En la pared encontró un aviso con pintura de labios que decía:"llama al hospital porque te quedan menos de dos horas de vida".Gracias”.

¿Cuánta gente más puede ser engañada a costa de una historia que nadie ha corroborado? ¿Te imaginas que en un medio de gran prestigio llegase a ser publicada esta historia? ¿Qué repercusión podría tener? Queda claro, por tanto, que la información, según el canal por el que se difunda, qué personas y las maneras empleadas, puede convertirse en un arma de doble filo y es necesario que haya personas que la gestionen de forma adecuada, sin engaños ni trampas.

1 comentarios:

Francisco J. Moreno dijo...

Hay que saber pensar. En Internet puede publicar cualquiera, y eso implica: si quieres saber lo que es verdad, tendrás que aplicar planteamientos críticos y contrastar por ti mismo; o también, que lleves mucho cuidado al elegir quién te informa, descartando para siempre los anónimos.

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