Nos preocupamos por nuestros programas y buscamos nuevas fórmulas de comunicación. Hoy hay algunas personas que están cabreadas y tienen sus motivos. Uno de los podcasters más afamados ya está haciendo un formato corto de su programa. Hablo de Rafa Osuna, concretamente del podcast Cabreados.

“Cabreados, el podcast” tiene ya más de cientoveinte números, por lo que Osuna se ha planteado hacer una cobertura diferente de todos los audios que le llegan a su correo. Hasta hace cosa de dos semanas, Cabreados duraba más de una hora y era un programa en el que podías encontrar todo tipo de audiocorreos. Hoy, sin embargo, Rafa Osuna ha pensado en hacer otro tipo de podcast.

Fotografía: Brainblogger

¿Nos gusta la idea? ¿Nos parece fatal? ¿Nos cabreamos? Hay opiniones de todo tipo. Personalmente, pienso que no es buena idea, pero cada uno es libre de hacer lo que le plazca con su programa. Es más, eso va a suponer que el podcast de Rafa Osuna se actualice con más frecuencia, pero lo malo es que seguirá siendo bastante breve. Osuna da sus razones en el programa 119.

Es el momento en el que uno se plantea ciertas cuestiones. ¿No sería mejor separar las secciones de nuestros programas? Los Gravineros ya lo están haciendo con sus famosas “perlitas”, en las que tratan cuestiones un poco ajenas a su programa, y otros, como José Antonio Gelado, están animando a los podcasters a que colaboren en su programa a través de una opción de iVoox, gracias a la cual es posible que una persona colabore en el podcast, simplemente dándole a la pestaña “colaborar” y enviando el audio que gustaría que estuviese en el canal del podcast.

La podcastfera no es una estructura sólida, sino algo parecido a un mar en movimiento. Cada día surgen nuevas iniciativas, aparecen programas nuevos – por ejemplo, Obsesión de cine – y eso supone que no siempre todo sea igual. Pero a mí me preocupa otra cosa…¿verdaderamente no queremos emitir nuestros programas en radio? ¿Soy yo el único que se ha marcado ese objetivo? Si estamos cada dos por tres cambiando nuestros formatos, metiendo colaboradores que no son fijos, hablando de lo que nos da la gana y perdiendo de vista de qué va el programa, ninguna empresa radiofónica se mostrará interesada por nuestros programas. La rigidez de empresas de radio llega a regirlo todo y puede ser que nunca se nos tenga en cuenta si no empezamos a aclarar las ideas desde hoy.

Soy casi lienciado, me falta sólo una asignatura para acabar la carrera, y estoy dispuesto a tener de compañeros a podcasters reputados en alguna futura radio. ¡Dicho queda!

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