Me duele desde lejos
y desde cerca.

Se cae en el olvido,
se llena de memoria
e historia
y me cuenta que sigo vivo.

Vuelve
cuando ya no soy un niño
y me mira a los ojos, expectante,
para que le dé una respuesta
en medio de este vacío,
para que me desgañite
en ademanes muertos
de sentido.

Me cuenta
que están pasando los años
y que es inútil luchar
frente al abismo.

Me habla de triunfos
y fracasos,
y al mismo tiempo
deja su firma en mi piel
para que no huya
de aquello que nunca perece.

Me explica que estamos unidos
por un hilo invisible
que no puede ser cortado
y se atreve, incauta,
a pegarme con un madero
de corte existencial
que me devuelve la certeza
de que hay un todo en esta nada
y una nada en este todo.

2 comentarios

¿que es lo que te pasa para vivir tan amargado?.

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Me encuentro en un punto de mi vida muy determinante, estoy a un paso de ser licenciado en periodismo y ya no me siento un niño.

En esta poesía hablo de la madurez, la cual está cada vez más presente en mi vida.

No es que me encuentre amargado, sino en un momento de cambios constantes que me hacen pensar en algunos aspectos de mi vida.

Cada persona es un mindo, yo soy un universo y es difícil que me comprendas si no conoces el ambiente en el que me desenvuelvo.

La poesía es la forma de liberarme, pero no puede ser explicada porque entonces pierde su esencia y porque no me veo en la obligación de dar más detalles.

Saludos

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